en el estado egocentrico de la inmadurez, los niños alejan el miedo al poder aludiendo la ilucion de la fuerza que les da su vision interior de que ellos contra todos pueden volver a relanzar las viejas insidias ya desgastadas de la transicion. una y otra vez tornan sobre si mismos repitiendo incansables los eslogan que con acierto en cierta ocasion validaron su presencia. llaman la atencion sobre si mismos como foco luminoso, de fugaz brillo, mostrando los errores que van cometiendo como simpaticas acciones de divertidos trapezistas. sueltan las fraces mescladas que el entorno les inculca. de esas fraces a de salir su propia opinion. el entramado funciona y como eslabones continuan la senda marcada, desde la precursora secuencia, estaban ya orentados hacia su aceptacion, de si mismos, como conclusion del proceso previo, diseño de creacion.
los errores se transmiten, son importantes